De qué vive un escritor /2

Intenté comenzar esta segunda parte explicando cuánto gana un autor por cada libro que vende, y cuántos ejemplares tiene que vender para poder vivir de lo que escribe. Hice muchos números y algunos ejemplos, incluí datos sobre los segundos trabajos que desempeñan para poder vivir, y al final me di cuenta de que no hablaba de lo esencial: de qué vive un escritor en la acepción más amplia del término. Antes de comentar cuánto dinero gana un escritor, hay que hablar de por qué escribe.

Lucio Fontana

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Los problemas de dinero de Gabriel García Márquez

Al cumplir un año en mi primer trabajo y con apenas 20 de edad, el audaz editor Jorge Alvarez, para quien yo trabajaba, me envió de viaje para vender libros por ahí, y de paso contratar algunos escritores latinoamericanos para la editorial.
Siguiendo los consejos de Ángel Rama, crítico del influyente semanario Marcha del Uruguay, salí de Buenos Aires con los datos de dos escritores jóvenes que, según Rama, serían los mejores de los siguientes años: un peruano llamado Mario Vargas, y Gabriel García Márquez, un periodista colombiano que vivía en México. Rama acababa de publicar, en su editorial Arca, en Uruguay, la primera novela del colombiano, La Hojarasca, de la que apenas vendió 500 ejemplares.

Portada Cien años de soledad

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De qué vive un escritor/1

autor saltando del balcón
Ilustración de Max en Babelia

“Escribir libros es un oficio suicida. Ninguno exige tanto tiempo, tanto trabajo, tanta consagración en relación con sus beneficios inmediatos… Para terminar pronto, conviene decir a quien no lo sepa que el escritor se gana solamente el diez por ciento de lo que el comprador paga por el libro en la librería. De modo que el lector que compró un libro por veinte pesos solo contribuyó con dos pesos a la subsistencia del escritor. El resto se lo llevaron los editores, que corrieron el riesgo de imprimirlo, y luego los distribuidores y los libreros. Eso parecerá todavía más injusto cuando se piense que los mejores escritores son los que suelen escribir menos y fumar más, y es por tanto normal que necesiten por lo menos dos años y veintinueve mil doscientos cigarrillos para escribir un libro de doscientas páginas. Lo que quiere decir con buena aritmética que nada más en lo que se fuman se gastan una suma superior a la que van a recibir por el libro*. Por algo me decía un amigo escritor: ‘Todos los editores, distribuidores y libreros son ricos y todos los escritores somos pobres”

Gabriel García Márquez, 1966 (citado por Xavi Ayén en su libro sobre el boom) Sigue leyendo