De qué vive un escritor/3

tuillieriePara leer las publicaciones anteriores sobre este tema:

Parte 1: http://goo.gl/EFZaAW
Parte 2: http://goo.gl/Ymg8IS

Cuánto gana un escritor por la venta de sus libros

Los escritores saben que no es fácil vivir de la venta de sus libros, sin embargo siguen escribiendo, los agentes promoviéndolos y los editores publicándolos. Es así, mientras los lectores sigan leyéndolos. Son los lectores quienes –cada vez que compran un libro- remuneran al autor.

Los números muestran una realidad difícil, sin embargo hay dos cosas que son positivas: la primera es que conocer esta realidad ayuda en los momentos de incertidumbre y permite pensar con realismo. La segunda, es que aunque la mayoría de los escritores no puedan vivir de los ingresos por la venta de sus libros, suelen encontrar formas de vivir de su trabajo de escritor. No hablo de los casos excepcionales de grandes éxitos de venta, que son siempre excepcionales.

Mientras los escritores anglosajones hablan y escriben mucho acerca de lo que ganan, tienen buenas estadísticas y estudios que las analizan, entre nosotros lo que gana un escritor suele ser un tema tabú, del que se habla muy poco.

¿Cuánto gana un escritor por los libros que vende?
Tomemos como ejemplo un libro que tiene un precio de venta al público de 20 euros, de los que el autor percibe un 12% como derechos. Por cada libro vendido recibirá 2,40 euros. Sus ingresos dependerán de cuántos ejemplares se vendan.

Supongamos también que este escritor o escritora tiene un presupuesto de 30.000 euros al año, 2.500 por mes. Para disponer de ellos, deberá percibir 43.000 al año (3.583 por mes), ya que por lo menos un tercio de los ingresos se irá en pagar impuestos.

Para ganar 43.000 euros, a 2,40 por libro, tendrá que vender 17.916 ejemplares. ¿Cuántos escritores venden 17.000 ejemplares cada año? Pocos, mucho menos de lo que el imaginario popular difunde.

En Francia, el 68,5% de los escritores publicados vende menos de 1.000 ejemplares, el 15,3 % vende entre 2.000 y 4.000, el 13 % vende entre 4.000 y 10.000, y solo el 3,2 % vende más de 10.000 ejemplares. (Bernard Lahire. La condition littèraire. La double vie des ècrivains. Paris, La Découverte, 2006).

Pocos escritores escriben y publican un libro cada año. Los que ya tienen más obras publicadas, podrán sumar lo que reciban por las ventas de anteriores libros, más la venta por las ediciones de bolsillo. Con todo, es bastante difícil asegurarse un ingreso neto de 2.500 euros al mes, cifra que en Europa implica un presupuesto nada dispendioso.

Me sorprende siempre la visión que tienen algunos escritores españoles sobre lo que venden colegas del resto de Europa o Estados Unidos, que es la misma que los Latinoamericanos tienen sobre los autores españoles. Yo escucho a muchos escritores decir que en España “es normal” vender cincuenta mil ejemplares de una novela, cuando en realidad a esa cifra quizás no llega ni una docena de obras al año.

No es el caso de Rafael Chirbes (Valencia, 1949), quien publicó Crematorio, 2007 y En la orilla, 2014, ambas en Anagrama, reconocidas por la crítica y premiadas. Chirbes explica que no ha conseguido nunca vivir de sus libros, “siempre he tenido economías paralelas”.

La última novela de Isaac Rosa (Sevilla, 1974) es La habitación oscura, (Seix Barral, 2013) pero no han sido sus ventas ni las de sus anteriores libros las que le han dado de comer durante estos años. “Hace cuatro años que vivo de mis libros, aunque más bien indirectamente. Quiero decir que no vivo sólo de la venta de mis libros, sino de ellos y de otras actividades derivadas: colaboraciones en prensa, traducciones, conferencias, cursos… La ‘industria auxiliar del escritor”
(ambas citas son de El Cultural, 6.2.2009. Las obras publicadas han sido actualizadas).

Algo similar sucede en el Reino Unido, donde los ingresos de los autores han bajado notablemente, en gran medida debido a la falta de precio fijo para el libro. Mal Peet, exitoso autor de libros infantiles, declaró a The Guardian (8.7.2014) que sus “ingresos provenientes de libros han tenido una gran caída en los últimos años. Antes recibía cheques de más de 30.000 Libras por cada liquidación semestral, pero en el último par de años los cheques apenas llegan a las 3.000”

Según un estudio de ALCS (Authors Licensing & Collection Society) en 2013 el ingreso medio anual de un escritor profesional fue de 11.000 libras brutas (unos 13.800 euros), un 29% menos que en 2005. Una cantidad bastante alejada, en todo caso, de las 16.850 libras necesarias para alcanzar lo que en el Reino Unido se considera un ingreso mínimo adecuado (minimun income standard) (Manuel Rodríguez Rivero, Babelia, 10.7.2014)

Sobre España, sigue Rodríguez Rivero:

“existe otra clase de paseos. Los de los desempleados o de los que, sin estarlo, no tienen otras posibilidades de esparcimiento. El de la mayoría de los escritores, por ejemplo, a quienes la crisis ha aproximado aún más a la temida precariedad de un oficio donde, a menos que sea una estrella literaria o un bufón de los medios, las compensaciones son escasas y más bien espirituales. De los de aquí no dispongo de más datos que los que proporciona la observación empírica, pero es evidente que el grueso de los escritores españoles cada vez gana menos y se subemplea más, entre otras cosas porque los bolos que completaban tradicionalmente sus exiguos ingresos se han volatilizado o se pagan a precio de material de derribo.

En Estados Unidos, el mercado del libro más grande del mundo, la situación no es tan diferente:

El ingreso anual promedio de un autor asalariado era de US$53.070 en mayo de 2008, según la U.S. Bureau of Labor Statistics (Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.). El rango medio de los autores ganó entre US$ 38.150 y US$ 75.060. Para quienes escriben para libros o publicaciones periódicas, el salario promedio fue de un poco menos, de US$ 43.050. Hay varios factores que pueden modificar las ganancias, incluyendo el número de libros vendidos, el tamaño de la editorial y los acuerdos de contratos individuales con la casa editorial, los cuales pueden garantizar ingresos más elevados” (Gigi Starr, El salario de un escritor de ficción, http://www.ehowenespanol.com)

Además de los ingresos provenientes por la venta de sus libros, existen otros ingresos para un escritor, sin hablar de los “segundos trabajos” no literarios (incluido a veces el aporte del cónyuge). Son los que se reciben por distintos aprovechamientos de un mismo texto: ediciones en otros países e idiomas, adaptaciones al cine o la televisión, ediciones especiales para canales comerciales diferentes, coleccionables para venta en quioscos, ediciones para venta opcional con revistas y periódicos, ediciones especiales para clubes del libro y venta directa, e-books, audio-libros, etc. Todo lo que los agentes llamamos “derechos subsidiarios”.

También hay ingresos por autorizaciones para la reproducción de fragmentos en libros de enseñanza de todo el mundo, lecturas en radio, conferencias y seminarios, artículos de prensa, participación en jurados, asistencia a ferias, participación en festivales literarios, prólogos para libros de otros, textos para catálogos, preparación de antologías, y dependiendo del país, derechos por la publicación en revistas y diarios. A veces, premios literarios.

Para que un escritor pueda beneficiarse de estos eventuales ingresos, hay un requisito:

“En el mundo de la multiplicación de soportes, lo que está demostrado ser lo más importante es el control de esos derechos de autor”. (Beatriz de Moura, en “Conversaciones con editores”, Madrid, Siruela, 2007)

El segundo trabajo

El segundo empleo es el principal malestar de los escritores que ya publican con cierta facilidad.

El escritor consagrado, y me refiero como tal al que no tiene dificultades para seguir publicando, sin hacer consideraciones literarias ni comerciales, se enfrenta a otras preocupaciones no menos importantes. Por ejemplo, el interés –cada vez más acuciante a medida que avanza en su carrera—, por profesionalizar su actividad, vivir de lo que escribe, dejar los “segundos empleos”. Esto es mucho menos habitual de lo que se suele creer.

En Francia, el 65,8% de los escritores que publican ejerce otra actividad para vivir. (Bernard Lahire. La condition littèraire. La double vie des ècrivains. Paris, La Découverte, 2006).

Un importante grupo de escritores, en todo el mundo, tiene un segundo trabajo en la enseñanza, el periodismo o el cine, pero no podemos imaginar cuántos viven de otro tipo de trabajo, desde la administración pública hasta el empleo en un banco.

… la mayoría de los escritores con otros empleos, están condenados a una perpetua insatisfacción. En la oficina, están atormentados por la sensación de estar desperdiciando su tiempo y su talento. Y delante de su manuscrito, están limitados por el cansancio y la necesidad de levantarse temprano al día siguiente” (Christophe Grauwin. Des écrivains sous l’influence de leur autre metier. LIRE, septembre 1999).

Muchos de los que trabajan en la enseñanza, pueden compatibilizarlo mejor. Hace muchos años decía Ricardo Piglia:

Vivo de la literatura pero no de la escritura, o si se prefiere me gano la vida leyendo. En los últimos quince años he trabajado alternativamente como asesor editorial o enseñando literatura. (Ricardo Piglia, Crítica y ficción, Anagrama, 1982)

A veces las ventas de un libro no son muy elevadas, pero las críticas o la atención que le hayan prestado los medios hacen que el autor sea invitado a colaborar en periódicos y en revistas, a convertirse en columnista de programas de radio y ocasionalmente de televisión. Surgen solicitudes de seminarios, talleres literarios y todo tipo de cursos y conferencias. Estas actividades para-literarias, muchas veces son más significativas, en términos económicos, que los derechos de autor percibidos por la venta del libro que las originó.

Esta es la situación con la que se enfrenta el escritor en el mundo actual de la edición, que hasta hace unos pocos años le era tan afín, y produce tensión, frustración, y a veces hasta violencia. El origen del malestar es ajeno al autor y al editor, y tiene que ver con una época de la edición que pasó y difícilmente volverá, y esta nueva época que todavía no terminamos de entender. En este momento de inflexión se han exacerbado al máximo las tensiones entre literatura y mercado, y ante eso no sabemos bien cómo actuar. Hoy sucede que el valor comercial no suele ser el que se exhibe, pero es casi siempre el que decide.

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33 thoughts on “De qué vive un escritor/3

  1. […] Permíteme reventar esa burbuja de felicidad: lo más probable es que solo tus padres y amigos acudan a la presentación de tu libro. Con suerte, lograrás vender más de trescientos ejemplares. Con mucha suerte, más de mil.1 Si una editorial decide publicarte, coloca el libro a 15 euros y te corresponde el 10 % del precio de venta, ganarás 1500 euros mientras dure el contrato de edición. Como el 65 % de los escritores, vas a necesitar un trabajo adicional para vivir.2 […]

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  2. Es harto probable que no sea del todo consciente de como funciona nuestro país (España), pero creo fervientemente que gracias a Internet, un escritor pueda vivir de sus obras, aunque le cueste. Plataformas como Amazon, dan herramientas para hacer llegar una obra a posibles lectores, y luego, por supuesto, estáis todos vosotros: Blogeros, videoblogers, facebook, twitter, etc. Eso no significa que te vayas a hacer rico, pero en un mundo donde hay millones de posibles lectores, en tu lengua materna, no es necesario ni tener editorial— que doy fe de que en muchos casos ni dan cobertura mediática al autor—, ni ganar un premio literario para vivir de lo que te gusta hacer. Sí, hay casos excepcionales, pero, ¿lo son tanto? ¿De verdad? Casos como “50 Sombras de Grey” me parece un ejemplo que hecha por tierra tal afirmación: La novela simplemente ha tenido la suerte de tener buena acogida. Pero como novela, no es precisamente una obra maestra. ¿De acuerdo? Ha sido el bombo que se le dio, el modo en que se vendió. La publicidad es lo que hace que un libro se lea. También algo de suerte, pero no creo que la suerte sea todo.
    Ni estoy de acuerdo en que la vida de una novela son séis meses. Pienso, que las editoriales tradicionales se han quedado atascadas en un modelo desfasado.
    En España, y seguro que muchos lo sabréis, no gustan los libros electrónicos, y sin embargo, son una realidad y estarán en el futuro. Lo quieran o no las grandes editoriales. El libro digital tiene ventajas frente al impreso, y viceversa. Considero que ambos pueden convivir. En cuestión de precios, no estoy de acuerdo en que un libro digital cueste lo mismo que la versión impresa, por ejemplo.
    Bueno, es mi opinión, obviamente y seguiré, personalmente, luchando y moviéndome para llegar a mi objetivo: Un objetivo para nada imposible. No en un mundo globalizado.
    Gracias y perdonad el tostón.

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  3. “…la mayoría de los escritores con otros empleos, están condenados a una perpetua insatisfacción. En la oficina, están atormentados por la sensación de estar desperdiciando su tiempo y su talento. Y delante de su manuscrito, están limitados por el cansancio y la necesidad de levantarse temprano al día siguiente”.
    unsa losa demasiado pesado para unos pobres huesos, me temo; pero como tampoco puedes no escribir, ahí sigues, en ese estado anfibio entre la agonía y la euforía que es esforzarte sin tiempo y ¿para nada?. qué remedio. solo unos pocos privilegiados tienen espadas y armaduras, el resto, al menos, tratamos de morder. algunos sin dientes. desolador, sí. que se lea tan poco en españa, país de catetos, es bastante lamentable y gran parte de esto se lo debemos a las élites políticas que en su corrupción e ineptitud, siempre han tratado de tener al pueblo lo más inlcuto posible.

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  4. Reblogueó esto en Nihil Omnis Veritas Esty comentado:
    Excelente, fundamental e imprescindible exposición la que hace Guillermo Schavelzon sobre cómo se gana la vida un escritor hoy en día.
    Schavelzon es agente Literario desde 1998 y anteriormente fue editor en Argentina y en México, director general de Ediciones El País en Madrid, Alfaguara en Buenos Aires y Madrid, y del grupo Planeta Argentina.

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  5. …siguiendo con el (abrumador) tema de esta industria del timo “de ser escritor”, llaman a un curso de edicion o algo parecido, la zanahora es que se leeran los manuscritos por un “lector” de la editorial que organiza el curso. Los manuscritos elegidos serán publicados (jajaja).
    Otro curro (el sentido argentino, timo y no el español trabajo). Una scouting, alguien que anda en la búsqueda de escritores, obras ignotos, como si fueran vetas de oro escondidos en minas profundas. Le escribí, me dijo que me podía mandar un listado de editoriales y agentes para que yo escriba (esa información esta en Internet) y la otra opción es el editing, un eufemismo-galicismo para decir dame el manuscrito, y te lo tuneo para que se lo enviés a una editorial-agente.

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  6. Interesante nota, es la oscura y reprimida verdad, que nadie dice generalmente por que el deseo de ser escritor es un gran negocio. Todo apunta a alentar la actividad, exagerando lo que ganan, generando libros de autoayuda que ni el que lo escribió se lo cree, muy parecidas a las publicidades de Continental School de los años sesenta en la revista Rico Tipo o El Tony, de un desempleado, ese es el relato, que luego de hacer un curso de dibujo de historietas en Continental School, consigue un superempleo en una revista y en la siguiente viñeta, jajaja, está rodeado de mujeres en una playa con un Vermouth coronado por una guinda y un limón.

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  7. Muy buenas serie sobre los ingresos de los escritores, recuerdo este proyecto de ley para darle una jubilación a los escritores que no pudieran vivir de sus derechos.
    En definitiva cuando nos dicen que con la piratería de libros los escritores dejaran de escribir parece que no es verdad..
    Estoy de acuerdo con que se le de una jubilación de privilegio a los autores que no pueden vivir de sus derechos, pero, sería bueno, que la sociedad pudiera recuperar esos derechos de autor o que pasaran a dominio público.

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    • Una lágrima más, el significante necesito jubilarme porque no puedo vivir de lo que hago, se extendería viralmente a escultores, cartoneros, serenos de faros cerrados por culpa del GPS, heladeros de barrio, profesores en la lista de espera por las oposiciones que nunca ganan.

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  8. La literatura, o escribir… es una forma de vida. No necesariamente una forma de ganarse la vida. Yo me pregunto si el monje budista bajo la higuera esperando que caiga el higo en su mano abandonaría su lugar para ir a trabajar por un cuenco de arroz.

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  9. Guillermo Schalvelson me dijo hace unos años que transformara “La búsqueda” en un thriller, Me pareció que no debería hacerlo porque no era una historia inventada; formaba parte de la vida real de una persona. Hoy me felicito no haber seguido su consejo, dado con muy buena intención, de eso estoy segura. Menciono esta novela porque fue publicada por una editorial española (no de autoedición); y lo que gané con ella fueron 2.000 euros de adelanto. El libro se agotó y no salió una segunda edición. ¿Motivos? tal vez no resultó tan buena como esperaban.
    Lo publiqué por mi cuenta en Amazon después de recuperar los derechos que amablemente me devolvieron y he cobrado mensualmente como independiente lo equivalente a lo que ellos me pagaron como anticipo.

    ¿De qué vive un escritor? Puedo decir que en la actualidad muchos escritores vivimos de la venta de libros. No tenemos que esperar AÑOS por una respuesta editorial, lo que nos favorece porque el tiempo es nuestro peor enemigo. Escribimos, invertimos en una buena corrección, maquetación, portada y publicamos. Si los libros no se venden es porque o no son buenos o son demasiado buenos para la mayoría de lectores, que lo que buscan es lectura de evasión.

    No me siento una gran literata, sé que mis libros no ganarán jamás un premio, pero me gusta escribir y si encima puedo vivir de ellos me siento más que satisfecha. Claro que para poder cobrar mensualmente cuento con la suma de la venta de once libros publicados. “La búsqueda” se sigue vendiendo pero el nivel de ventas en general ha bajado y obviamente después de tres años ya no ocupa el primer lugar.

    En resumen, Si un escritor independiente desea vivir de sus libros debe:
    1. Escribir libros con buenas historias.
    2. Asegurarse de que estén bien escritos.
    3. Escribir al menos un libro al año, como mínimo.

    Aclaro que he publicado once libros porque varios de ellos ya los tenía escritos. Algunos bajo otros sellos editoriales. Una importante editorial todavía tiene dos de mis novelas, también percibo ingresos anuales por ellas, pero no se comparan ni de lejos con lo que gano vendiendo por mi cuenta.

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  10. Muy interesantes los tres artículos. Aunque creo que en general, se habla de autores publicados y bien situados en el panorama editorial.
    Hay otros mundos, y están en éste… Ya no hablo de los autores independientes porque esa es otra historia y tampoco nada halagüeña. Hablo de autores publicados por editoriales, como es mi caso, a los que no llaman para entrevistas, ni mucho menos para escribir artículos, ni dar cursos ni conferencias. A lo sumo nos invitan a participar en algún evento sin cobrar, porque ya nos podemos dar por satisfechos por el mero hecho de que hayan pensado en nosotros.
    Y además está en asunto de la piratería, por si todo lo demás fuera poco.
    En fin, que el tema daría para muchos artículos más.

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  11. Muy buenos articulos todos, y bien explicado me ha gustado mucho leerlo al fin y al cabo parece que no se quisiera que se supiese cuanto gana un escritor……
    En España poco o más bien poco, no se ha mencionado que si publicas las editoriales quieren encima que el escritor venda sus libros.
    Yo no sabia que ya no hubieran suvenciones, y en caso de haberlas seguro que eran para los amigos.

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  12. Felicidades Guillermo! Una buena radiografía de lo que supone ser escritor en el mundo occidental. Pero me pregunto por qué los autores hemos dejado que esto ocurriera y no hemos hecho más presión como grupo al igual que los traductores. Después de mi sexto libro y en camino el séptimo, tengo claro que la solución para el mortal de los escritores es la autopublicación en plataformas propias y la venta de los derechos subsidiarios. Desde mi experiencia, tal vez no venda miles de ejemplares, pero solo con vender unos cientos y obtener el 100% de los derechos sea suficiente. Contar con buenos agentes sería también deseable, agentes que estén bregados en el mundo digital y en los aspectos transmedia de los nuevos medios. Imprescindible en esta nueva era contar con el conocimiento para atraer tráfico, o sea, potenciales lectores, a nuestras propias plataformas.

    De todos modos, no es un camino fácil, nada está escrito y hay que reiventarse a cada paso.

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  13. Interesante serie de entradas. Sin embargo, creo que los datos siguen sin ajustarse a la realidad de la mayoría de editoriales. Con todo, es una lectura recomendable para todo aquel que aspire a publicar un libro.

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  14. Interesantísimo artículo. Eso sí, quizás habría que mencionar también la diferencia entre los autores “de editorial” y los autopublicados. Estos últimos gozan de mayores derechos de autor (típicamente, un 35%) a cambio de tener que hacer ellos también el trabajo de la editorial (maquetado, edición, publicidad…). Aún así, los gastos y los ingresos no suelen cuadrar. Por ejemplo, si eres autónomo sueles tener 267€ mensuales de Seguridad Social – ya hay que vender bastantes libros simplemente para cubrir ese gasto. Añadimos impuestos, etc, y los ingresos se reducen aún más,

    Escribir no es mi principal ocupación, yo trabajo como ingeniero y escribo durante mis viajes, que son muchos. Vendo unos 150 libros al mes, lo que por supuesto no da para vivir. Tampoco pretendo vivir a costa de mis libros, y no tengo nada claro que me gustase sólo dedicarme a escribir. Mi otro trabajo también tiene muchas cosas gratificantes. Pero jamás dejaré de escribir.

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  15. Muy bueno el blog y los comentarios. Han debido realizar otras tareas, a saber: Jorge Luis Borges, era bibliotecario o trabajaba en la biblioteca. Pablo Neruda, se sacrificaba con un cargo diplomático, Gabriel García Márquez ha llegado a dormir en los bancos de las plazas en París…

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  16. Me han encantado éstos artículos, muy realistas y bien escritos. También me has hecho reconsiderar el tiempo que le dedico a la escritura. Pero de todas formas te has ganado un seguir 😉

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  17. Excelente disección. “Como siempre” los datos de los que se dispone son de hace más de 5 años en la mayoría de los temas, por la opacidad de esta “industria”, pero a día de hoy solo se puede conjeturar que las cosas están peor para los escritores.

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  18. Un post valiente y amplio para lo poco que, en efecto, en España se suele hablar de estos asuntos.

    No obstante, en su conjunto sigue dando una idea mucho más halagüeña de las condiciones económicas del escritor de lo que en realidad son. Aunque todos los datos están ahí, para que ese imaginario popular no siga deformando la realidad, quizá deberíamos matizar con más ahínco algunos factores del cálculo:

    -En España, lo habitual no es cobrar un 12% de derechos, sino un 10%. Y un 7% cuando son ediciones de bolsillo, etc.

    -En España se vende exactamente la mitad de libros que en Francia.

    -Un escritor no escribe (no puede) ni publica (no debe) un libro al año. Más bien cada dos, tres o cuatro años de media.

    -Las actividades literarias paralelas (de nuevo en España), las colaboraciones en prensa, conferencias, cursos, prácticamente han desaparecido. Quiero decir, han desaparecido de forma remunerada. En este país todo el mundo pretende que el escritor vaya gratis hablar en su evento o institución, y los principales medios de prensa (tanto radio como suplementos) han dejado de pagar absolutamente nada por las colaboraciones.

    -Considerar que los autores que ya tienen más obras publicadas podrán sumar las ventas de anteriores libros es bastante erróneo. Eso solo se puede dar en el caso de los escritores consagrados (célebres, en realidad), porque hoy los libros solo aguantan semanas o meses en las librerías. La cantidad real que un escritor medio (que quizá no es el representado en Schavelzon) puede recibir de liquidaciones anteriores, cuando las pagan, es meramente simbólica o inexistente.

    -En la venta de derechos subsidiarios, por ejemplo, traducciones (en los pocos casos en los que las hay), como usted bien sabe, hay que descontar otras comisiones, como la del agente literario (que en ningún momento ha nombrado) que puede rondar del 20% al 40%, o la de los subagentes. En algunos casos, cuando hay muchos intermediarios, el autor podría ver reducida su ganancia hasta la increíble suma del 1% por cada libro.

    -Con todo esto, y a diferencia de los otros países mencionados, la inmensa mayoría de los escritores españoles (no sabría decir el porcentaje, pero más del 70%) ganan un total de 600€ por libro publicado. Esto haría una media de 300€ al año. O, en otras palabras, 25€ al mes. Así de crudo.

    -Y si el escritor quisiera cotizar para no vivir una vejez en la indigencia*, tendría que hacerse autónomo y los números, obviamente, le saldrían negativos. (* Antes Cedro disponía de unas Ayudas de urgente necesidad para autores, pero estas también han visto su capacidad gravemente dañadas por los recortes)

    En definitiva, el escritor español, después de desempeñar su trabajo como tal, al que le dedica muchísimas horas a la semana, a veces todas, se ve obligado a realizar una segunda actividad de charlas, colaboraciones, entrevistas, etc., que casi se ve obligado a realizar, quiera o no, porque el sistema de compromisos de la industria se lo impone, y esta a su vez últimamente tampoco es remunerada. Y entonces, por fin, ha de sumar un tercer oficio (corrector, traductor, profesor, pero también maestro de primaria, administrativo, celador), ahora sí, modestamente remunerado, en cuyo desempeño cuidará celosamente que no lo sorprendan sus lectores, admiradores o estudiosos de su obra. De esto vive un escritor.

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    • Muy buen comentario. A la vez que lapidario y oscuro. Supongo que es el futuro. Y a su vez es también una vuelta al pasado, cuando no existía como tal la profesión de escritor: personajes de la corte, soldados, frailes, juglares, actores y demás. Simplemente había personas que escribían. Y algunos lo hacían muy bien, real y universalmetne bien.
      Sólo puedo poner un pero: la última frase, cuando dice que se dedicarán a otras profesiones remuneradas,”en cuyo desempeño cuidará celosamente que no lo sorprendan sus lectores, admiradores o estudiosos de su obra.” ¿Por qué? Ni que fuera un delito o algo sucio trabajar como profesor, o como barrendero. No lo entiendo, y más sabiendo que algunos de los más grandes autores han sido cualquier cosa en la vida y su papel como escritor ha sido reconocido tardíamente o incluso con carácter póstumo.
      Un saludo

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      • Bueno, esa era la menos seria de todas las afirmaciones. Aun así, contiene algo de verdad: si a un escritor lo agasajan en un evento, los periodistas le preguntan hasta por los aspectos más nimios de su vida, los admiradores lo adulan incluso con su forma de mirarlo y de percibirlo… después le puede dar pudor que esas mismas personas lo sorprendan en esa otra faceta de su vida en la que es uno más, e incluso (conozco casos) un empleadillo a quien sus muchos superiores tratan con desdén.

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